Oaxaca de Juárez, Oaxaca a 3 de febrero de
2026.- En conferencia de prensa la dirigencia del PRI en Oaxaca presentó los
ejes de su agenda legislativa y fijó una postura de rechazo frontal a la
llamada “Ley Maduro”, la reforma electoral impulsada por Morena que, acusaron,
busca alterar las reglas de la competencia democrática para asegurar mayorías
artificiales ante el desgaste del oficialismo.
La presidenta estatal del partido, Carmelita
Ricárdez, sostuvo que la propuesta no responde a una demanda ciudadana ni a una
evaluación técnica del sistema electoral, sino a una estrategia de
concentración del poder. Recordó que las reglas que hoy se pretenden modificar
fueron las mismas que permitieron la alternancia y el ascenso de Morena, por lo
que cambiarlas ahora implica una regresión democrática y un intento de someter
a las instituciones electorales y a la oposición.
El PRI advirtió que la eliminación de
contrapesos, la desaparición de organismos autónomos y la intención de recortar
la representación plural en el Congreso forman parte de una misma lógica. En
ese marco, Ricárdez cuestionó la eliminación de plurinominales y la prohibición
de que dirigentes partidistas accedan a cargos legislativos, señalando que el
objetivo real es silenciar voces críticas, particularmente la del senador
Alejandro Moreno, a quien refrendó su respaldo.
El señalamiento se extendió a la reducción del
financiamiento a los partidos. Para el PRI Oaxaca, no se trata de austeridad,
sino de una estrategia para debilitar a la oposición mientras el partido en el
poder mantiene el control de los recursos públicos. En ese contexto, la
dirigencia descalificó a los partidos aliados de Morena, como Movimiento
Ciudadano, a los que acusó de simular oposición en el discurso mientras
acompañan al gobierno en las votaciones clave.
En el plano local, el debate derivó hacia la
reciente revocación de mandato. El secretario general del PRI Oaxaca, Jesús
Madrid, afirmó que su partido fue el único que dio la batalla institucional,
documentando irregularidades, impugnando decisiones y defendiendo la
representación en casillas. Aunque el ejercicio no fue vinculante, reconoció
que dejó una señal política clara: existe hartazgo ciudadano y una percepción
de vacío político en zonas urbanas donde el respaldo al gobierno estatal se
erosionó.
Ese análisis fue reforzado por el Secretario
de Acción Electoral Edwin Vásquez, quien expuso deficiencias operativas, caída
de sistemas de captura, votaciones atípicas y la ausencia de representantes de
otros partidos en cientos de casillas. A su juicio, la improvisación y la falta
de vigilancia abrieron la puerta a prácticas que distorsionaron la voluntad
ciudadana y abonaron a la desconfianza.
La conferencia cerró con un mensaje político
directo: el PRI Oaxaca se prepara para la elección constitucional de 2027 y
plantea que la única vía para enfrentar al oficialismo es una oposición
congruente, organizada y con agenda clara. En ese marco, la dirigencia subrayó
que sus posicionamientos están alineados con los acuerdos de la plenaria de
legisladores del PRI y con la agenda legislativa nacional, encabezada por
Alejandro Moreno, que busca frenar cualquier reforma que vulnere la equidad
electoral, la pluralidad y los contrapesos democráticos. La advertencia quedó
planteada: si la reforma avanza, el costo será para la democracia y no quedará
sin rendición de cuentas.
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