Héctor A. Gil Müller
John Maxwell escribió la frase:
“todo se levanta o se cae desde el liderazgo”, muy cierta. El liderazgo se
define como el proceso mediante el cual se obtienen los resultados a través de
las personas y no a pesar de ellas. Al entender que el éxito es un proceso y no
un suceso, podemos afirmar que la organización es un requisito esencial para
poder alcanzar un objetivo. Sobre el caos no se puede construir nada. Por eso
el peligro de las organizaciones criminales, que son entes organizados, con una
máquina, ilicita o perversa, pero organizada y por ello con una mayor
posibilidad de éxito. No estamos ante una expresión de animalidad o instinto
que revele que el hombre es malo, estamos ante una organización racional,
definida, eficiente, con recursos, motivación y entrenamiento.
La organización conlleva un
sistema de control interno, genera una cultura y cuenta con estructuras para la
toma de decisiones. Independientemente de los fines de una organización, que ya
sería estudio de la moral o la legalidad, todas las organizaciones reaccionan a
su propio gobierno. Establecen mecanismos de control formal e informal y
diseñan niveles jerárquicos que implican una disciplina y una facilidad en la
toma de decisiones.
El reciente abatimiento del líder
criminal de uno de los cárteles mas fuertes en México llamado “Cartel Jalisco
Nueva Generación” ocasionó una reacción aterradora. Bloqueos carreteros y en
avenidas principales, circularon videos mostrando a hombres armados disparando
abiertamente, amenazas que sembraban el terror y ataques en diversos estados
del país mostraron la fuerza y extensión de una organización ante la caída del
“Mencho”. La reacción, amenazas y actos posteriores confirmaron el tamaño de la
organización delincuencial. El Ejército Mexicano y los cuerpos de seguridad
sufrieron una mayor cantidad de bajas por los acontecimientos posteriores, es
decir, por la reacción que por la misma operación que pretendía atrapar a Nemesio
“Mencho” Oseguera.
Desconozco si,
para los cuerpos de seguridad la reacción fue inesperada o si su magnitud era
desconocida, pero lo cierto es que la coordinación posterior no reveló el mismo
nivel de inteligencia que la exhibida para la operación que puso fin a ese
liderazgo. La contingencia no fue suficiente para frenar los ánimos de una
estructura que, aunque sin un líder, se mantuvo coordinada.
El cartel
seguramente enfrenta una recomposición, su reestructura pudiese implicar también
una reorganización territorial ante otros liderazgos criminales y en un
territorio que seguramente se encuentra en pleito, el mapeo de una organización
criminal debe contemplarlo. Una colectividad organizada y con metas forma un
equipo, ahí vemos una composición racional que permite alcanzar objetivos.
Cuando un equipo no cuenta con sus estructuras de gobierno, o sus razones son
emociones estamos ante un grupo. El grupo no reacciona a meta, satisface
necesidades, su gobierno es mas instintivo. Las consecuencias que vimos como
resultado de la operación son emocionales pero deben ser tratadas como razones.
Refleja una complejidad en su estructura que rápidamente fue movilizada a la
acción. Como la seguridad es una percepción y no solo un indicador, seguramente
hará falta tiempo para exhibir la normalidad, si es que efectivamente la
afectación al liderazgo debilita o destruye al cartel.


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